Radicales libres y envejecimiento
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Los radicales libres son unas moléculas extremadamente inestables y con gran poder reactivo dado a que tienen un número impar de electrones. Su extrema actividad les convierte en tóxicos para las células.
Nuestro organismo está continuamente «luchando» contra este tipo de moléculas cuyo daño oxidativo es una característica de la mayoría de las enfermedades que nos afectan. En los últimos veinte años, más de 6.500 trabajos científicos a nivel internacional han documentado como los radicales libres se han asociado a más de ochenta enfermedades crónicas y degenerativas.
La práctica de ejercicio físico aporta una gran cantidad de beneficios aunque, cuando éste es demasiado intenso en edades tempranas o muy altas, genera «radicales libres» denominado estrés oxidativo debido a una ruptura en la membrana de las células musculares. Un ejercicio equilibrado con la edad, sin embargo, aumenta sustancialmente el bienestar, elevando la esperanza de vida y protegiéndonos de enfermedades crónicas.

El envejecimiento se conoce como un proceso inevitable caracterizado por un deterioro progresivo. Ancianas, son aquellas personas en las que se ha producido ya, al menos, un 65% de los cambios totales asociados con el envejecimiento biológico. En oposición a los jóvenes, que cuentan con un organismo en crecimiento, aproximadamente a partir de los 55 años se inicia un proceso de degradación fisiológica en el que disminuye la necesidad de energía total, debido en gran parte a un metabolismo basal más bajo (el metabolismo basal es el valor mínimo de energía necesario para que una célula subsista).
Independientemente de las razones que expliquen el fenómeno del envejecimiento, exiten una serie de manifestaciones simples e inequívocas que nos señalan claramente que nuestro organismo no posee las capacidades físicas e intelectuales de antaño. Aún así, no todo se limita a alcanzar una elevada longevidad sino a mantener una adecuada calidad de vida y bienestar o dicho de otra manera, «envejecer siendo joven», manteniendo una vitalidad y calidad de vida óptima y confortable.
Las vitaminas A, C y E, junto con el selenio suman elementos protectores a la oxidación celular que previenen el ataque de los radicales libres a la membrana celular, necesarioas para el buen funcionamiento e integridad de las células y los tejidos. Otros compuestos, como el ácido fólico, prviene el deterioro intelectual de las personas de edad avanzada como la falta de memoria, irritabilidad o la desorientación.
Existen determinados complementos alimenticios y vitamínicos preparados para combatir directamente la oxidación orgánica y mantener un equilibrado tono vital.


